¿QUIERES IR A BAHÍA SOLANO? LEE ESTO PRIMERO

Con espíritu pate’perro, no me puedo quedar quieta cuando se trata de viajar. Pero no siempre fue así. Saqué de los recónditos parajes de la memoria, el sustico que me daba viajar. El asunto era que me mareaba con facilidad y era todo un carnaval de maricadas por resolver antes de cada viaje: Que la chuspa, que los granos de café, que dónde está el limón de castilla, ¿el Mareol sí lo compramos? y así…

Pero el Universo es hermoso, porque resulté sumergida en proyectos audiovisuales de puros viajes por Colombia.

2013: Una Historia en Bicicleta

2014: Ruta Trece

Y actualmente, estoy en Magnífica Región Trece, de Canal Trece. 

Técnicamente nos la pasamos parchando por poblaciones icónicas o desconocidas, mostrando su gastronomía, su música, sus paisanos, y obviamente, sus magníficos paisajes. No hay nada más sabroso y nutrido que la cultura colombiana y este programa lo muestra con cariño y honestidad. 

Todos podemos vencer nuestros miedos para ver por la ventana de las experiencias.

Por cierto, no fue que dejé de marearme, me sigo mareando solo que ahora no me importa tanto. Hago lo necesario para ver paisajes que resuenan con el alma.

Viajo camellando pero también disfrutando. Ambos casos me los gozo, eso sí. Y uno de esos viajes de parche fue a Bahía Solano. 

Aquí te cuento cómo me fue, combinado con datos que probablemente te puedan ser útiles por si estás planeando ese viaje. 

¿CÓMO LLEGAR A BAHÍA SOLANO?

Empezamos el viaje con cero expectativas (Mi novio y yo). Nos tocó tomar dos aviones, ambos de Satena: Bogotá-Medellín, Medellín-Bahía Solano. Fue el vuelo a Bahía Solano lo que me marcó porque fue en un avioncito pequeño y con las hélices por fuera. Ésta parte del país es bien lluviosa y las turbulencias estuvieron bien rumberas. Llegué a Bahía Solano mareada. Ya nos habían contado que a veces en los aterrizajes, cuando llovía, los aviones siguen derecho y se salen de la pista, con consecuencias poco alarmantes pero que sí causaban el susto mata lombrices, que llaman. 

Al llegar, nos tocó pagar un impuesto de turismo por $20.000 tanto para colombianos como para extranjeros. 

La lluvia avanzaba y nos trepamos a un Tuk Tuk. El conductor, al igual que muchos habitantes de Bahía Solano, era paisa. Nos informó que el trayecto del Aeropuerto de Bahía Solano hasta El Valle (la parte más turística), era de 40 minutos por una carretera bien guerrerita. Son aproximadamente 17 km por destapado. 

Hay algunas partes con placa huella y asfalto, pero en su mayoría está destapada y con algunos huecos profundos. Es totalmente lograble. 

Los tuk tuk son un medio de transporte bastante eficiente. Se les puede ver pasar afanosamente por las difíciles calles de las poblaciones más aisladas de Colombia. Su origen tailandés, los posicionó como un carrito todo terreno y económico, además de ser una buena fuente de ingresos. Se les llama tuk tuk, como referencia a ese ruidito característico del motor dos tiempos prendido: (Tuk tuk, Tuk tuk, Tuk Tuk…) 

No había ni señas de que fuera a escampar. Lo que se venía era candela porque a donde íbamos, no llegaban los tuk tuk y tocaba en moto. Mientras esperábamos las motos, varios chocoanos que estaban en las tienditas del Valle, ponían música a todo volumen con temas del género Exótica y Salsa, acompañados por buenas botellas de ron. Era un lunes a las 11am. 

Cuando nos trepamos en las motos, pasamos un puente de madera larguísimo que estaba bien ajetreadito. Sonaba más que pandereta de evangélico. Fue un susto divertido. Luego pasamos por otro puente, totalmente destartalado de madera, con un notable hundimiento, que pasaba sobre un caño. Gracias a Dios sobrevivimos. 

Este puente conecta el sector de la bahía del Valle con las playas.

Cuando voy de viaje me gusta ver los reviews y calificaciones que le da la gente a los lugares por Google Maps. Es muy gracioso porque la mayoría de los que se toman el trabajo de escribirlos, son los que sufren ante cualquier asunto que se salga de la comodidad del primer mundo. 

Hubo un entranjero que se quejó de lo peligroso que era el acceso: necesitan carreteras y medios de transporte más seguros, escribió indignado. 

Yo también opino lo mismo pero ya qué carajos. Estaba ya metida en el plan y me tocaba sortear la cosa con la mejor cara y espero que tú hagas lo mismo. 

Atravesamos algo de trocha para resultar en la playa y ahí fue donde entendí al gringo ofendido. Estos manes de las motos andan a toda mecha sobre una playa entre húmeda y seca, con olas que amenazaban con mojar los motores y arruinarlos. Así que los conductores culebrean pa un lado y pal otro, esquivando las olas, acelerando para no enterrarse en la arena. 

Cuando llegamos al Hostal, parecía un sueño. Se llama Tortuga Bay y tiene cabañas muy lindas, altas y en madera: un estilo muy de la región. La lluvia seguía y seguía y la humedad arruinaba lo poco que me quedaba de civilización en el cuerpo. 

LAS TORTUGAS DE BAHÍA SOLANO

Tortuguita bebé junto a sus hermanas recién nacidas y listas para la carrera hacia al mar.

En la noche, uno de los empleados del Hostal, nos llamó para que fuéramos urgente a la playa. Aún llovía. Había una tortuga gigante y majestuosa poniendo sus huevos en un hueco que ella misma abrió en la arena. Mientras ella hace eso, su marido tortugo la espera en el agua pacientemente. Ellas saben exactamente a qué profundidad debe quedar el hueco y cuánta arena echarle encima. Una vez que pone alrededor de 120 huevos, los tapa, se da la vuelta y se arrastra contenta al mar. 

En ese momento, llega un muchacho al que le dicen Playita. Saca los huevos, aún tibios y los pone en resguardo. Playita y los lugareños saben que esto es necesario, porque los huevos quedan a la suerte de las inclemencias climáticas, de los posibles contrabandistas, de los supersticiosos impotentes que creen que estos huevos les dará  el rendimiento sexual perdida, de los perros hambrientos y descuidados que deambulan por la playa y de las aves que son capaces de escarbar con clavados increíbles para comérselos sin compasión. 

Huevitos de tortuga recién depositados por la mamá. Deben ser sacados lo más pronto posible para evitar que los perros y las aves se los devoren.

Los huevos duran 3 meses al cuidado de Playita, enterrados cuidadosamente en un sector cercado y protegido. Se supone que, en situaciones más naturales, las tortuguitas que sobreviven a todos esos impases, salen de sus huevos y tienen que escalar hasta la superficie. Si Playita no los recoge, de los 120 que puso la tortuga, se habrán desaparecido más de la mitad en el proceso. En la escalada se habrán perdido otros 20, ahogados del cansancio si no encuentran la superficie o si  se atoran con una piedra. Los que logran salir y arrastrarse hacia el mar, también pueden ser devorados.

Si hace mucho sol, pueden achicharrarse si no encuentran el agua pronto. Los que logran llegar al agua, pueden ser comidos por los peces que los esperan donde rompen las olas. Así que en promedio, sobreviven menos del 10%. Gracias a la labor de Playita, puede sobrevivir más de la mitad, o al menos hasta que lleguen al mar. Él no interviene en su carrera hacia el mar y ya cuando llegan ahí, se despide de ellos con la certeza de que muchos no sobrevivirán, pero al menos un porcentaje sí lo logrará. Lo hace por amor a su tierra y porque sabe que si no hay tortugas, el atractivo turístico desaparece y por ende, su sustento. “Es mejor vivir del turismo que de la delincuencia”: dice convencido. 

Hicimos la liberación de unas 120 tortuguitas y las acompañamos en su frenética carrera al mar. Todas lograron llegar al mar. Yo me enamoré de una de las tortugas porque noté que tenía las patitas de atrás deformes: no le habían crecido del todo y estaban torcidas. Estuve vigilando atentamente su proceso sin ayudarle, pero la animaba.

Tenía las patitas delanteras fuertes y con ellas, se aferraba a su posibilidad de sobrevivir a esa carrera entre la vida y la muerte. Fue la última en llegar al mar y de corazón espero que aún esté viva y que llegue a los 150 años que puede llegar a vivir una tortuga. Le costó tanto que me hizo compararlo con las dificultades de la vida misma.  A veces nos sentimos como tortugas con patitas torcidas. Pero a la larga podemos lograr lo que sea. 

Dato: En el sector de Tortuga Bay, podrás ver todo esto y más. La liberación de tortugas es un plan muy bello, te explican todo y puedes acompañar a las tortuguitas hasta el mar. El costo es de $60.000 COP por persona. Parece costoso, pero el esfuerzo que hacen lo vale. Estos cuidadores no tienen ayuda de ninguna entidad ni reciben donaciones. Así que, paga con gusto. 

Este puente conecta el sector de la bahía del Valle con las playas.

Tortuguita en su carrera hacia al mar.

LAS BALLENAS EN BAHÍA SOLANO

Obviamente uno de los planes estelares es el avistamiento de ballenas. Todos vienen a eso entre septiembre y noviembre. Desde la playa donde estábamos, lográbamos ver por los binoculares a lo lejos, esas pangas batallando contra la lluvia, con turistas adentro en busca de las ballenas. Salimos una mañana que para fortuna nuestra, estaba soleada.

Pude ver por fin el sol en Bahía Solano luego de 3 días de imparable lluvia selvática. Yo estaba emocionada hasta que nos subimos a la panga. Para salir de la Bahía, el motorista tiene que acelerar a toda y esquivar varias rocas. Casi se me sale el corazón. 

Una panga lista para ver ballenas.

Una panga lista para ver ballenas.

Cuando nos estábamos aproximando a las playas del Parque Natural de Utría, nos recibe una ballena sacando su linda cola en la superficie. Sin duda es una maravilla verlas. Vimos al menos 7, contando a madres que iban con sus crías. Echaban agua por sus cabezas y levantaban su cola para impulsarse hacia el fondo. 

Tengo entendido que ellas viajan desde los fríos mares del Norte o del Sur para dar a luz a sus bebés en aguas más calientitas. Las mamás no comen nada hasta que regresan al Norte y dan leche a sus crías con mucho juicio. Técnicamente pasan 3 meses sin comer las pobres. Es un plan de paciencia así que cuando vayas evita quejarte porque no salga una ballena. Es posible que no salga ninguna. Duramos buenos intervalos de tiempo esperando a que salieran mientras la panga se bamboleaba sin compasión. El mareo es mi síntoma recurrente. 

Ese plan es chévere pero la parte de la visita al Parque tiene una onda turistera más mainstream. Recomiendo fervientemente la playa de Cocalito. Es un paraíso realmente. A veces los motoristas de las pangas no incluyen esta playa, pero puedes solicitarla en vez de ir a Playa Blanca. Vale totalmente la pena. 

La hermosa playa de Cocalito.

¿CÓMO SON LAS PLAYAS EN BAHÍA SOLANO? LA MAREA, ALGO PARA TENER EN CUENTA

¿Cómo negarse a este atardecer? Lleva buena cámara o un celular con buena resolución. Bahía Solano tiene sin duda los mejores atardeceres.

Son aproximadamente 12 km de playa en Bahía Solano. El mar es muy bello y la arena tiene un tono hermoso. Este lugar tiene los avistamientos de atardeceres más hermosos que te puedas imaginar. Es famoso por ello. La marea es un factor que debes tener en cuenta: Se sube  entre las 3pm y las 6am y se baja de 7am a 2pm. Cuando la marea está alta no puedes transitar por la playa y cuando baja, queda un rastro de basura plástica de todo tipo que en serio te pondrá a replantearte el uso de plásticos en tu vida diaria. 

Hay basura plástica de todos los tamaños, usos y colores. Me puse a la tarea de verificar los envases y su origen, y una gran cantidad llega de China. 

Desde China hasta Bahía Solano: Esta botella es de una famosa marca de bebidas China llamada C’estbon.

Este factor no desanima de ir a visitar éste lugar, pero sí lo pone a uno a pensar qué pasa con nuestra basura plástica. En serio necesitamos bajarle a eso como sea y de manera urgente. Podemos hacerlo evitando comprar productos con plástico. Total, las grandes empresas no se van a quedar sin ventas, pero toca presionarlos para que no sigan usando este material y lo reemplacen por algo que joda menos al medio ambiente. Es muy duro ver eso en la playa de Bahía Solano y ser consciente de que no se va a degradar hasta en unos dos siglos o más.

Han hecho algunas campañas de limpieza, en los que incluso estuvo la creadora de contenido Marce la Recicladora

PLAN RELAX EN BAHÍA SOLANO: LA CUEVITA DEL SABOR

la cuevita del sabor bahía solano gisel ramírez

Si te agarra el hambre en la Cuevita del Sabor, te darán deliciosos manjares, como este envuelto de plátano bien particular. ¡Pruébalo!

Al final de la playa, ya casi llegando al Parque Natural Utría, hay un lugar maravilloso llamado La Cuevita del Sabor. Sandra y Francisco son una pareja que alquilan cabañitas frente al mar y ofrecen una experiencia muy enriquecedora. Primero te meten en la selva chocoana, caminando por caños y caídas de agua sacadas de un sueño. Podrás atravesar la selva y sus estupendos árboles con más de 500 años de antigüedad. El recorrido finaliza en una laguna que parece un espejo mágico, en la que puedes nadar y sentirte el ser humano más afortunado del planeta. Sensaciones que sólo se pueden experimentar aquí. 

Francisco es un nativo del sector que ha tenido una buena experiencia en la cocina, así que él te resolverá algo para comer de una manera natural, guerrera y deliciosa. Me contó dos historias súper chéveres: la primera, sobre las peligrosas y enigmáticas playas de Cabo Marzo. Me contó que muchos marineros y viajeros se han perdido en sus aguas tremendas. Este sector es conocido por ser un accidente costero, lo que ha causado naufragios y desapariciones por su intrincada formación rocosa. Que ha sido tal su fama, que tuvieron que poner un faro. 

También me contó que su mejor amigo es una promesa del surf, como muchos jóvenes del sector. Otra cosa que me contó, es que allá acostumbran a ombliguear a los bebés. Este proceso consiste en unir el cordón umbilical de un recién nacido, con una parte de animal. Al hacerlo, adquiere las habilidades espirituales y físicas de dicho animal. Francisco contó que él fue ombligueado con un pez, razón de su talento para la aventura y el agua. 

En muchos lugares de Colombia, tienen sus versiones de la Laguna del Amor. Esta es la de Bahía Solano y por el momento, ha sido de las más impresionantes que he visto.

Nos dijo además que si lo que te gusta es la rumba, el domingo es el día estelar para ello. La cosa se pone tan buena que la rumba va hasta el lunes. Los pobladores arman sus escuadrones de baile poseídos por los ritmos afro como la exótica, la salsa choke, la champeta africana y muchos más. Van con sus mejores pintas e incluso, se ponen de acuerdo para ir medio uniformados.

La sazón de Francisco es un tesoro. Llevamos una botella de viche y él nos armó un cóctel con agua de coco. Han sido las mejores horas que he tenido en este año. Cuando vayas, ten en cuenta los horarios de la marea. 

SI ESTÁ LEJOS, ES MEJOR

La distancia siempre será la mejor medicina. En Bahía Solano no hay buena cobertura de internet móvil o de wifi. Igualmente para la señal telefónica. No te frustres. Usa esto a tu favor y date permiso de desconectarte. Si vas en pareja, esto será mucho mejor. ¡Hay tanta paz y silencio aquí! El transporte tanto interno como afuera de Bahía Solano, no es tan accesible, pero si tienes dos piernas saludables, anímate a caminar entre 6 a 12 km para ir del Valle hacia el final de la Playa hacia la Cuevita del Sabor. Si te da mamera, podrás alquilar una panga para que te lleve de tour por las playas o también puedes usar los servicios de un mototaxi entre $10.000 a $20.000 COP. 

DATOS Y RECOMENDACIONES DE BAHÍA SOLANO

  1. Las empanadas de atún que venden en una tiendita que queda en toda la esquina del parque del Valle. No son de lata, son de atún de verdad. 
  2. Los chorizos de pescado que venden en el Aeropuerto. Son espectaculares y muy populares. Te las venden listas para fritar cuando regreses a casa. Pídelas también en los restaurantes del lugar. 
  3. Ir a la rumba de los domingos para ver todo el color y folclor del Chocó.
  4. Hay hostales donde podrás acceder a internet satelital pero recuerda, no hay buena cobertura de red móvil para ningún operador. 
  5. Hostales recomendados: Tortuga Bay y la Cuevita del Sabor
  6. Parchadero recomendado: La Cuevita del Sabor.
  7. Elementos que recomiendo llevar: 

Un repelente de alto rango, los mosquitos son cosa seria allá. 

Ropa de secado rápido, manga larga y bota larga. 

Binoculares, hay demasiado por ver de cerca y de lejos. 

Impermeable. 

Zapatos cómodos y guerreros porque las caminatas son largas. 

Loratadina por si tienes alguna reacción alérgica. 

  1. Allá podrás encontrar botellas de Viche y Pipilongo por menos de 15 mil pesos. Anímate a probar el sabor del pacífico. 
  2. Es un sector muy seguro en el que no roban ni acosan para venderte algo. No hay sobrecostos en ningún lugar ni vendedores insistentes. 
  3. Trotar por la playa es sin duda el mejor plan si te gusta el deporte.
  4. Lleva efectivo porque no hay cajeros cerca, sólo hay un Servibanca del Banco Agrario en Bahía Solano y no es que quede muy fácil llegar allá. 
  5. El jugo de borojó es otra cosa aquí. No desaproveches la oportunidad de tomarlo siempre. 
  6. Recomiendo las muelas de jaiba y el atún para comer. Hay demasiados tipos de peces para comer, si no te gusta el pescado o los mariscos, allá la mayoría de las cocineras de los hostales preparan un pollo BBQ que te sorprenderá. 
  7. Ponte en armonía con los elementos, entra a la selva con respeto y ve con disposición de aprender. Esto es muy importante cuando te adentras a lugares tan impresionantes como este. Así garantizarás una mejor experiencia.
  8. Vi turistas de todas las edades, niños y ancianos por igual. Es un plan para toda la familia. Si vas por tu cuenta, con amigos o en pareja, también es súper recomendado. Es un territorio Weed Friendly.

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